Murió Antonio Dal Masetto: adiós a un contador de historias

-david-

modmeister
El escritor Antonio Dal Masetto deja la huella de una obra contundente. Sus novelas y cuentos, siempre intensos y de fuerte contenido autobiográfico, fueron traducidos a más de 10 idiomas.



La figura del escritor y periodista Antonio Dal Masetto, prolí*fico autor de cuentos y novelas que el año pasado fue reconocido con el Premio Konex de Platino y cuya obra se enmarcó en su propia situación de inmigrante, fue destacada por toda la comunidad literaria, que lamentó su muerte, ocurrida en la madrugada de este lunes en Buenos Aires a raíz de un infarto.
“Antonio tuvo un año muy malo con problemas cardíacos”, dijo Diego Mileo su agente y amigo personal, quien lo describió como “una persona de una rectitud increíble, una sobriedad notable y una gran capacidad de trabajo. Y sobre todo era un gran escritor, que fue traducido a 10 idiomas”.

Nacido en Intra, Italia, en 1938, Dal Masetto llegó junto a su madre y su hermana a la Argentina cuando tení*a 12 años, y ya con su padre –que había arribado dos años antes– la familia se instaló en Salto, Buenos Aires. Fue en la biblioteca pública de ese pueblo donde aprendió el castellano y se acercó a la lectura.

A los 18 años, se mudó a la ciudad de Buenos Aires, donde se integró a la vida cultural y bohemia de los ‘60, una atmósfera que también plasmarí*a en su obra. Por esos años, publicó Lacre, su primer libro de cuentos que, en 1964, recibió la primera mención en el concurso Casa de las Américas de La Habana. Un año después, con su primera esposa, se mudó a Bariloche, donde trabajó como pintor de casas, una experiencia que narrarí*a con la publicación de Siete de oro, su primera novela, en 1969.

Con esta ficción abre una etapa que delinea su marca de autor en toda su profundidad y amplitud: el relato duro, ceñido, la precisión de las descripciones, el sentido del montaje y la sucesión de escenas.


Vivir y contar

Uno de sus temas principales fue la inmigración y el desarraigo como quedó demostrado en Oscuramente fuerte es la vida (Premio municipal 1990) y La tierra incomparable (Premio Biblioteca del Sur en 1994), dos obras que junto a Cita en el Lago Maggiore constituyen la trilogí*a dedicada su Italia, su madre y su infancia.

Dos de sus novelas fueron llevadas al cine (Hay unos tipos abajo, en 1985 ySiempre es difícil volver a casa, en 1992), y fue también un asiduo colaborador del diario Página 12. Entre sus libros, publicados en España, Italia, Francia, Alemania, Suiza e Israel, están además Crónicas argentinas, Bosque, Demasiado cerca desaparece, Tres genias en la magnolia, Fuego a discreción, El padre y otras historias y Gente del bajo. En 2014 lanzó Imitación de la fábula, donde retoma la temática del viaje para construir la historia de un hombre que repentinamente decide adentrarse en un bosque patagónico en busca de algo que no puede definir y que será, a su vez, un recorrido por su propio pasado.

“Mi forma de acceder a la escritura es a través del desorden, no tengo otra manera de acercarme a un proyecto literario. El desorden me da libertad”, dijo en una entrevista.

“En casi todos mis libros está el tema del viaje”, declaró el autor que se definí*a a sí* mismo como un “escritor-espí*a”.

Poco sociable pero de amigos firmes, caótico y metódico a la hora de estructurar su trabajo, marcado por el desarraigo pero anclado en una porteñidad que también definió su obra, Dal Masetto delineó un universo autobiográfico, donde interpelaba sus vivencias y dejaba huellas personales que atraparon a miles de lectores.

“En mis novelas –dijo alguna vez– siempre reflejo el mundo que viví*, el mundo que le tocó a mi generación tal como yo lo veo; un mundo complicado, espantoso en cierto sentido”.



 
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