El tabaquismo, que mata a 40.000 personas por año en la Argentina, entró con fuerza en la agenda del Congreso. Hoy a las 11 se reunirán seis comisiones del Senado para tratar de consensuar un proyecto de ley nacional antitabaco. Mañana, la Cámara de Diputados trataría en el recinto otro proyecto que va más en sintonía con las normas que rigen en los países que se declararon libres de humo de tabaco, como Uruguay o Irlanda.
En el Senado, se reunirán para tratar de llegar a un consenso, teniendo como base a tres proyectos de ley. Uno de ellos había sido enviado en agosto del año pasado por el Poder Ejecutivo, impulsado por el ministro de Salud, Ginés González García. Los otros dos proyectos son de la senadora justicialista Liliana Fellner y del senador radical Luis Falcó.
El punto más crítico de la discusión es la creación de los ambientes libres totalmente de humo en bares, restoranes, oficinas, escuelas y hospitales, entre otros espacios. Esta medida, según la Organización Mundial de la Salud, garantiza la protección de la salud de los no fumadores, baja los costos en salud, reduce el consumo de cigarrillos en un 30% y sube las tasas de cesación en los fumadores. Sin embargo, es resistida.
En el Senado no hay una total adhesión a esa propuesta. Dijo ayer a Clarín, la vicepresidenta de la Comisión de Salud y Deporte del Senado, la justicialista Haidé Giri: "Estamos tratando de consensuar una ley que sea más flexible que el proyecto original que había enviado el Poder Ejecutivo. Es decir, establecería ambientes libres de humo con excepciones".
La senadora reconoció que recibió visitas de representantes de la industria tabacalera. A la vez, admitió que una ley estricta con prohibición de fumar en espacios públicos y cerrados como la que rige en su propia provincia, Córdoba, puede ser muy exitosa. "Allí, está funcionando bien".
En cambio, en Diputados —donde también se recibieron visitas de los tabacaleros— hay más legisladores en la posición saludable. Partieron de un proyecto que había sido aprobado por el Senado en 2004. Le hicieron modificaciones. "El jueves lo trataríamos en el recinto. Está a favor de los ambientes libres de humo sin excepciones, para proteger a todos", afirmó el diputado justicialista, Juan Héctor Sylvestre Begnis, que preside la comisión de Acción Social y Salud Pública.
En el Congreso, entonces, hay diferencias aun dentro de un mismo partido político. En la sociedad argentina, en cambio, hay más acuerdo. En agosto 2006, el Centro de Estudios para la Opinión Pública (CEOP) realizó una encuesta a 1.000 adultos. El 76,5% de los encuestados (incluyendo el 60,8% de los fumadores) aprueba que los bares y restaurantes sean 100% libres de humo de tabaco.
La Argentina es uno de los países de las Américas donde se fuma más y encabeza el triste ranking de fumadores pasivos. A la temprana edad de 13 a 15 años, el 80% de los chicos y chicas argentinos son fumadores pasivos habituales. Eso tiene consecuencias para la salud de millones de argentinos que la sociedad paga ya en forma de enfermedad, sufrimiento, muerte y enormes gastos sanitarios", dijo el doctor Armando Peruga, del programa de control de tabaco de la Organización Mundial de la Salud, en Suiza, al ser entrevistado por Clarín por correo electrónico.
—¿Por qué se alientan los ambientes 100 por ciento libres de humo?
—El humo de tabaco ajeno mata. La OMS recomienda que todos los espacios públicos cerrados y los lugares de trabajo cerrados sean completamente libres de humo de tabaco, incluidos los bares y restoranes, ya que no hay ningún nivel de exposición al humo de tabaco ajeno que sea seguro. Los sistemas de ventilación o las zonas separadas para fumar no funcionan, porque no son capaces de reducir la concentración de tóxicos a un nivel seguro, aunque pueden crear la ilusión de que funcionan porque reducen el olor.
—¿Es cierto que los ambientes libres de humo bajan las ventas de bares y restoranes?
—Eso es totalmente falso. No hay ni un solo estudio científico con datos objetivos que haya demostrado que la venta de estos lugares decaiga. Al contrario, algunos estudios demuestran que se atrae a nueva clientela, por lo que en algunos casos las ventas aumentan. Sólo los informes promovidos por la industria del tabaco y sus aliados basados en datos subjetivos o anécdotas quieren hacernos creer lo contrario.
—¿Cómo superaron otros países la resistencia a los ambientes libres de humo?
—Hay tres claves en este asunto: compromiso político al más alto nivel; un esfuerzo sostenido de educación para que la gente comprenda que el humo de tabaco ajeno no sólo es una molestia sino que mata; y una sociedad civil bien organizada que contrarreste los intereses de los fabricantes de cigarrillos.
En el Senado, se reunirán para tratar de llegar a un consenso, teniendo como base a tres proyectos de ley. Uno de ellos había sido enviado en agosto del año pasado por el Poder Ejecutivo, impulsado por el ministro de Salud, Ginés González García. Los otros dos proyectos son de la senadora justicialista Liliana Fellner y del senador radical Luis Falcó.
El punto más crítico de la discusión es la creación de los ambientes libres totalmente de humo en bares, restoranes, oficinas, escuelas y hospitales, entre otros espacios. Esta medida, según la Organización Mundial de la Salud, garantiza la protección de la salud de los no fumadores, baja los costos en salud, reduce el consumo de cigarrillos en un 30% y sube las tasas de cesación en los fumadores. Sin embargo, es resistida.
En el Senado no hay una total adhesión a esa propuesta. Dijo ayer a Clarín, la vicepresidenta de la Comisión de Salud y Deporte del Senado, la justicialista Haidé Giri: "Estamos tratando de consensuar una ley que sea más flexible que el proyecto original que había enviado el Poder Ejecutivo. Es decir, establecería ambientes libres de humo con excepciones".
La senadora reconoció que recibió visitas de representantes de la industria tabacalera. A la vez, admitió que una ley estricta con prohibición de fumar en espacios públicos y cerrados como la que rige en su propia provincia, Córdoba, puede ser muy exitosa. "Allí, está funcionando bien".
En cambio, en Diputados —donde también se recibieron visitas de los tabacaleros— hay más legisladores en la posición saludable. Partieron de un proyecto que había sido aprobado por el Senado en 2004. Le hicieron modificaciones. "El jueves lo trataríamos en el recinto. Está a favor de los ambientes libres de humo sin excepciones, para proteger a todos", afirmó el diputado justicialista, Juan Héctor Sylvestre Begnis, que preside la comisión de Acción Social y Salud Pública.
En el Congreso, entonces, hay diferencias aun dentro de un mismo partido político. En la sociedad argentina, en cambio, hay más acuerdo. En agosto 2006, el Centro de Estudios para la Opinión Pública (CEOP) realizó una encuesta a 1.000 adultos. El 76,5% de los encuestados (incluyendo el 60,8% de los fumadores) aprueba que los bares y restaurantes sean 100% libres de humo de tabaco.
La Argentina es uno de los países de las Américas donde se fuma más y encabeza el triste ranking de fumadores pasivos. A la temprana edad de 13 a 15 años, el 80% de los chicos y chicas argentinos son fumadores pasivos habituales. Eso tiene consecuencias para la salud de millones de argentinos que la sociedad paga ya en forma de enfermedad, sufrimiento, muerte y enormes gastos sanitarios", dijo el doctor Armando Peruga, del programa de control de tabaco de la Organización Mundial de la Salud, en Suiza, al ser entrevistado por Clarín por correo electrónico.
—¿Por qué se alientan los ambientes 100 por ciento libres de humo?
—El humo de tabaco ajeno mata. La OMS recomienda que todos los espacios públicos cerrados y los lugares de trabajo cerrados sean completamente libres de humo de tabaco, incluidos los bares y restoranes, ya que no hay ningún nivel de exposición al humo de tabaco ajeno que sea seguro. Los sistemas de ventilación o las zonas separadas para fumar no funcionan, porque no son capaces de reducir la concentración de tóxicos a un nivel seguro, aunque pueden crear la ilusión de que funcionan porque reducen el olor.
—¿Es cierto que los ambientes libres de humo bajan las ventas de bares y restoranes?
—Eso es totalmente falso. No hay ni un solo estudio científico con datos objetivos que haya demostrado que la venta de estos lugares decaiga. Al contrario, algunos estudios demuestran que se atrae a nueva clientela, por lo que en algunos casos las ventas aumentan. Sólo los informes promovidos por la industria del tabaco y sus aliados basados en datos subjetivos o anécdotas quieren hacernos creer lo contrario.
—¿Cómo superaron otros países la resistencia a los ambientes libres de humo?
—Hay tres claves en este asunto: compromiso político al más alto nivel; un esfuerzo sostenido de educación para que la gente comprenda que el humo de tabaco ajeno no sólo es una molestia sino que mata; y una sociedad civil bien organizada que contrarreste los intereses de los fabricantes de cigarrillos.